Sobre Joaquin
Espana Me Persigue
Carte de Barcelona
Eventos
Obras
Grabaciones
Opera
Visitas
Aradecimientosnav

Joaquin Nin-Culmell
Carta de Barcelona

Querido primo Joaquín:

Hace ya cuatro años que nos dejaste, y no por ello tu recuerdo se ha difuminado ni un ápice. Cuantas veces, durante éste tiempo he tenido el impulso de volver a llamarte por teléfono para compartir contigo-como hacíamos antes- una alegría, una experiencia, incluso alguna preocupación.

Lamentablemente aquel "Mon Cher Cousin" cantarín y optimista que respondía a mi voz ya quedó atrás; no así un montón de recuerdos y vivencias compartidas, de proyectos y entusiasmos, de risas y cómplices silencios y de afecto por encima de todo.

Entraste en mi vida pocos años después del fallecimiento de mi padre, alguien dirá que en alguna medida fuiste reemplazando su espacio vacío. Sin duda tendrá razón.

Nuestros bisabuelos eran hermanos, de ahí nuestra sangre común. Pero fue mi tío Lluís Nin, hermano de mi madre, quien durante muchos años se ocupó del contacto entre las dos ramas de la familia. Tu venías a menudo a Barcelona, te instalabas en casa de tus entrañables amigos Rosés, en Sarriá, allá donde compusiste tu ópera "La Celestina", y veías de vez en cuándo a mi tío Lluís y a su familia. Este se carteaba también con Anaïs, que nunca regresó a Barcelona. Yo oía distraídamente de tu serena personalidad, de tu exquisita educación, de tu entrega absoluta a la música. El tío Lluís contaba de cómo un día fuisteis los dos a Salomó, pequeña población en las comarcas de Tarragona, lugar de origen de la familia Nin.

Yo te había visto tan solo en una ocasión, tú formabas parte anualmente del Jurado del Concurso de Canto María Canals en Barcelona. Nos presentamos, simpatizamos y confirmé inmediatamente hasta que punto mi tío Lluís había acertado en su descripción. Me quedé con ganas de conocerte más, de preguntarte mil cosas, de disfrutar en alguna ocasión de aquella bondad azul que trasmitía tu mirada. Pero aún no había llegado el momento.

Fué en Madrid, a inicios de 1992, que volvimos a coincidir, yo por mi trabajo, tú para recibir por parte del Ministerio de Cultura una pésima noticia: tu "Celestina" no se estrenaría como se había previsto durante los actos del "Quinto Centenario"... Como siempre problemas de presupuesto. "La música es la primera que se la carga", dijiste con una sonrisa, pero con una enorme tristeza en tus ojos. Decidimos ir a cenar juntos. Tú partías a California a la mañana siguiente.

Yo quería animarte, distraerte al menos; fuimos primero al Café Gijón, luego al vecino Restaurante "El Espejo", quizás escogido por su cargada decoración Art Nouveau que se nos antojó cercana al Modernismo Catalán de nuestros orígenes. Empezamos contándonos chismes y anécdotas familiares, de la misma familia que en un momento de su historia se separa en dos ramas que se alejan, vosotros los "Americanos" (o "Indianos"...), nosotros los catalanes, los que permanecimos "en casa".

En éste marco "modernista" empezamos a charlar de aquella Barcelona de finales del S.XIX en que tu padre y mi abuelo, que curiosamente eran de la misma edad siendo sobrino y tio, coincidían frecuentemente en la famosa taberna bohemia "ELS QUATRE GATS". Tu padre había participado a menudo en conciertos de piano en éste lugar, donde era habitual encontrar a Ramòn Casas, Utrillo, Santiago Rusiñol o... un joven malagueño apellidado Ruiz,... Ruiz Picasso.

Los dos jóvenes Nin tendrían pronto destinos muy dispares: Joaquín Nin Castellanos partiría precipitadamente hacia Cuba (tema de faldas, según parece...), donde se consagraría como un virtuoso pianista. Mi abuelo, Antoni Maria de Nin Alberich sería un arquitecto sumamente creativo, se casaría y pronto fue padre de cuatro hijos (entre ellos mi madre Mercedes), moriría prematuramente a los 40 años.

Fue entonces cuando te hablé de la hipótesis de estrenar tu ópera en Barcelona ¿Qué perdíamos por intentarlo? Tenías tantos amigos allá que conocían tu obra, ¿Porqué no acercarnos al Gran Teatre del Liceu? Durante el café, (perdón, tú tomabas poleo-menta...!), hicimos una larga lista de nombres, de personalidades vinculadas a la música que, con toda certeza apoyarían la iniciativa. Tu expresión fue cambiando del conformado desánimo a la excitación casi juvenil...No era un sueño irrealizable.

Veinticuatro horas más tarde tú volabas hacía San Francisco, y yo, con la lista en la mano y ya en Barcelona, contacté primero con la familia Rosés en su acogedora casa de la calle Duquesa de Orleáns. Les propuse formar un grupo de amigos con el fin de elaborar un detallado dossier de tu vida, obras y que incluyera un auténtico manifiesto de intenciones: lograr el estreno de tu ópera "La Celestina" en el Gran Teatre del Liceu barcelonés.

Como sabes, nos reuníamos una vez a la semana en Sarriá, gracias a la acogida de ésta gran dama de Barcelona que es la Sra. Mercedes Batlló de Rosés. Ya como entidad "Amics de Joaquim Nin Culmell", contactamos con las más sobresalientes figuras de tu mundo musical. Todos apoyaron la iniciativa con cartas y firmas del nivel de Victoria de los Angeles, Alfredo Kraus, Montsalvatge, Ros Marbá,.....entre tantos otros.

El Director Artístico del Liceu, Dr. Albin Hanseroth, nos recibió con respeto e interés. Conocía muchas de tus composiciones, no así tu opera. En tu nombre entregué la partitura, así como el flamante dossier elaborado por tantos amigos tuyos. Durante semanas Hanseroth estudió minuciosamente partitura y libreto. Faltaban pocos días para que regresaras nuevamente a Barcelona y ya teníamos una cita en La Rambla, muy esperada. Recuerdo, como si de hoy se tratara, del almuerzo al que fuimos tú y yo invitados en el Circulo del Liceu por el Director del Teatre Josep Caminal y el Dr. Hanseroth.

Habían pasado tres meses de aquella noche de tristezas y esperanzas en Madrid... El Director Artístico del Liceu se mostró entusiasmado con la obra. Recuerdo bien sus palabras: "Maestro, hay hoy en día muchas nuevas óperas que son más música que teatro, otras en las que pasa justo lo contrario: Su Celestina, respetado amigo, es por un igual música y teatro".

Se decidió incluir en el programa de nuevas producciones del Liceu tu "Vieja Dama" (como la llamabas). Sería al cabo de tres temporadas. ¡Sólo tres años tendrías que esperar para ver, al fin, estrenada tu obra más querida! Cuándo dejamos el Gran Teatre nos refugiamos justo enfrente, en el "Café de la Opera". Sus paredes son testigo de muchas de nuestras especulaciones y esperanzas. Aquella tarde todo era de color de rosa... estabas exultante y... con una sonrisa de preocupación. Dijiste: "¿Y ya está? ...no me lo puedo creer...". Me dejaste perplejo. ¡Ya no cabía el pesimismo!...

Fue una premonición, meses más tarde el Gran Teatre del Liceu ardía en llamas. También nuestro proyecto, ya que su principal avalador el Dr. Albin Hanseroth, partió de Barcelona al aceptar la dirección artística de la Opera de Hamburgo.

Joaquín, con que entereza encajaste aquellos días; con que serenidad, años después, volviste a ilusionarte con una propuesta de estreno, ahora en Madrid, que al final tampoco se llevó a cabo. Con aquella sonrisa, apretando los labios, ironizabas que Albeniz ("al fin y al cabo") tardó once años en ver estrenada su ópera... Siempre con tu equilibrio interior, con tu energía impropia de un nonagenario...

En efecto, cumpliste los 90 años y quisiste celebrarlo también en Barcelona, con tus amigos Rosés y Bartumeus, con tu familia Juste de Nin. El Restaurante "Mariona", cerca del Mercado de Galvany, fue testigo de tu felicidad, testigo también de tu sentimiento de pertenencia a ésta ciudad, a ésta antigua patria catalana de tus orígenes. Pero tu vista, la de aquella mirada azul celeste, te fué abandonando. En tu siguiente y último viaje a "Itaca", como yo decía siempre, tu estado de salud ya no estaba a la altura de tus ilusiones. Te sentías debil y sabías que, muy probablemente no regresarías nunca más a tu Barcelona, a la "Casa Beethoven" de la Rambla donde comprabas tus partituras y charlabas con el propietario, a los "Quatre Gats" compartiendo una infusión que olía a padre y abuelo, a tu Barbería favorita del planeta: la de Sarriá... a los tuyos de éste lado del Océano.

Neus (mi mujer) y yo, decidimos acompañarte a Madrid donde debías tomar aquel vuelo hacía San Francisco. Nos alojamos aquella noche en el "Palace". No lo veías muy bien, pero lo "sentías" con gran intensidad. Hotel que te traía muchos recuerdos queridos, que requerían de ésta última despedida. Aquella noche fue preludio de una separación difícil y angustiosa.

A la mañana siguiente te acompañamos al aeropuerto. En San Francisco te esperaban tu querida sobrina Gayle y su esposo David. Era el momento de decirnos "adiós", palabra que en ningún caso pronunciamos. Nos abrazamos, más fuerte de lo habitual. Temo que a los dos se nos escapó alguna inoportuna, aunque bien disimulada lágrima.

Hicimos planes, como siempre: "Cada semana charlaremos por teléfono, "Mon Cher Cousin"... Tripas corazón. Pero los dos sabíamos que muy probablemente sería la última vez que podríamos abrazarnos. El altavoz del aeropuerto anunció tu vuelo. Respiraste profundamente y, casi con aquella firmeza de años pasados me diste tus últimas instrucciones:
"Hijo mío, si por aquellas cosas un día se estrena mi "Vieja Dama" y por alguna razón de fuerza mayor yo no pudiera asistir a su estreno, ten la seguridad que la disfrutaré a través de tus ojos..."

Hasta siempre Joaquín,
Te echo mucho de menos.

Lluís Juste de Nin

P.D. (Post Data!!)

Joaquín, seguro que ya te has enterado: tu "Celestina" se estrenará ¡finalmente! el próximo mes de Septiembre en el Teatro de la Zarzuela de Madrid. Será la noche del 19. Mis ojos, pero también mis oídos, estarán allí. También tus amigos, tu familia- de un lado y otro del mar-... nadie te faltará. ¡De ninguna manera! Por cierto, Feliz Primer Centenario, Mon Cher Cousin ...




HOME   |   ABOUT   |   EVENTS   |   LIST OF WORKS   |   RECORDINGS   |   OPERA   |   GUESTBOOK   |   THANK YOU
INICIO   |   SOBRE   |   EVENTOS   |   OBRAS   |   GRABACIONES   |   OPERA   |   VISITAS   |   AGRADECIMIENTOS

All content Copyright © 2008 Joaquín María Nin-Culmell Trust.